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Últ. Act.Jue, 05 Dic 2019 10pm

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Editorial

Grieta

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(por WALTER DITRICH. ).- El empresario local me mira con ganas de hablar. Chequeo en el celu como está el dólar. «Qué quilombo!!» me dice. Le pregunto por su situación. Lleva muchos años y muchas crisis detrás de su mostrador. Se hizo de abajo, trabajando y dá trabajo a varios pigüenses. Me dice que está facturando un 40% , porque es un año de vacas flacas. Me asegura que no le preocupa mientras pueda pagar sus costos fijos que son muchos. «Volveré a ganar cuando esto pase», me dice con la serenidad que da la experiencia.


Hablamos de las medidas económicas. Fue antes del control cambiario. Pero era evidente que «algo van a tener que hacer para frenar la salida de dólares». Lo hicieron. No es un cepo como el de Kicillof. Pero es un cepito. Vuelve del dólar blue y las pantallas titulan todo el día con el «riesgo país». Abren los bancos hasta las 17hs porque hay interminables colas para ir a sacar los dólares. No es como el 2001, porque los dólares aún están y los bancos no están vallados. Hay una conferencia de prensa de alguien del gobierno por día. Piden calma. Los mercados se agitan. Piden más calma y hay más tormenta.


Parece una remake de una película que ya vimos. Ojalá que no. Pero el que se quema con un corralito, ve disparar al dólar y corre al banco...
El empresario pigüense mira al piso y menea la cabeza. Me confirma que Fernández gana en octubre. Ambos coincidimos que la única incógnita es cómo llegamos a octubre. Me dice que le preocupa «lo que viene». «¿El kirchnerismo?», le repregunto. Y me aclara que económicamente le fue bien durante la década pasada. «En plata nos fue bien con los K, pero me preocupa lo que viene..» me dice resignado. «No entiendo, si te fue bien con Cristina, ahora que vuelve deberías estar contento...» le insisto, aunque es obvio que no milita en «Unidos y Organizados». Me aclara que, «no es un tema económico, tengo miedo de lo que viene porque vuelve esta gente», aclara.


Nunca comprobé en vivo y directo una definición tan clara de lo que es la grieta.
El kirchnerismo la cavó y la ensanchó en una lógica binaria de «nosotros y ellos». El empresario pigüense quedó del lado de «ellos» durante la era k. No le fue mal en su empresa. Pero soportó que a todo el interior agropecuario se lo tildara de «oligarca», que todo opositor fue señalado como «cómplice de la dictadura», soportó las patoteadas de Moreno y cuando se quejó le dijeron «armen un partido y ganen las elecciones». Se bancó las cadenas nacionales kilométricas y puteó por varios casos de corruptela.


Y apostó por el cambio. Le dijeron que venían a cerrar la grieta, hablaron de «pobreza cero» y de refundar la república. Pero en lugar de achicar la grieta la agrandaron. Es que Durán Barba supuso que medía mejor jugar al blanco sobre negro. Nos asustaron con Venezuela, señalaron a todo el peronismo como parte de los 40 Ladrones y dejaron a Alí Babá cerca, pero lejos de los tribunales para jugar a la polarización. Tuvieron sus 6,7, 8 maquillados y en varias pantallas disimulando la crisis económica hasta que las urnas le abofetearon la cara. Y cavaron mas grieta culpando a la gente por lo que votó y llevando el dólar a 60 mangos.


Al empresario le preocupa que vuelva «esta gente». Ellos cantan «vamos a volver» y suenan acordes de venganza y más de lo mismo. Cristina, habló el fin de semana de generar políticas de Estado que trasciendan la grieta, pero nunca lo hizo en ocho años. Alberto es políticamente correcto en cada declaración y asegura que viene a cerrar la grieta. El empresario pigüense me mira con desconfianza.. «Lo dejarán hacer lo que dice, si es que quiere hacerlo?», me pregunta. No tengo respuestas. Es futurología.
Ojalá empecemos todos, a construir un país donde quepamos todos. O la mayoría. Este, no se banca más.