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Informe Especial

DIEGO Y MARTA: 43 AÑOS EN LA FIESTA EN LAS ENCADENADAS

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Diego y Marta Urueta son oriundos de Tornquist y hace 45 años que están casados. De ese tiempo, 43 años han estado presentes en la fiesta de jineteada y folclore que se realiza en Las Encadenadas.

La fiesta de la familia

"La primera vez que vinimos nos invitó el hermano de mi marido y nos gustó. Acá somos una familia. Nos queremos como una familia porque durante todo el año nos hablamos por teléfono y cuando falta poquito para la fiesta nos ponemos de acuerdo y uno viene y le guarda el lugar al otro. Ya somos amigos" asegura Marta quien cuenta que la primera vez que fue a la fiesta con su esposo, ella tenía 20 años.


"En el año '75 vine solo. Después vine con ella" recuerda Diego al referirse a su esposa.


"La jinetada duraba un día. La cantina estaba al lado del palco que hoy es el carrito amarillo que junta la basura. Había un bote con una barra de hielo donde se enfriaba la bebida" relata el hombre quien a la vez nombra desde el recuerdo a algunos miembros de las comisiones de entonces y la caballada del Fogón Arroyocortense que fue parte durante muchos años de la organización de la fiesta.


Por su parte Marta sostiene "Las familias que vienen han ido cambiando porque mucha de la gente que venía con nosotros era gente mayor y falleció. Otros dejaron de venir. Al principio yo miraba a la gente con desconfianza pero con el tiempo nos empezamos a hacer amigos y ahora cuando no viene alguno lo extrañamos, nos preocupamos y hablamos por teléfono para saber qué le pasó" dice Marta.


"Nosotros venimos el 20 de enero y nos quedamos. Somos los primeros que llegamos. Traemos de todo: cama grande, cama chica, freezer. Acá se cocina, se amasa. Tortas fritas y buñuelos hago todos los años" señala Marta.

En un Citroën 2 CV

"Al principio veníamos en un Citroën 2CV. Lo poníamos abajo de esta planta, lo tapábamos con una lona grande y dormíamos ahí" cuenta Diego señalando un árbol de la primera hilera de la costa más antigua del predio, junto a la mesa de camping donde no falta el mate y un mazo de naipes. "También vinimos en un Gordini, una Estanciera, un camión y una camionetita 38 que tenía. Atracábamos ahí, metía todo debajo de la lona y dormíamos con ella" recuerda Diego quien a la vez dice que más tarde siguieron visitando la fiesta con su hijo que tiene 43 años y este año - por cuestiones laborales - es la primera vez que no pudo asistir.


Al hablar del gusto por la jineteada, Diego cuenta que en su juventud fue jinete. "A los 12 años empecé a montar en las domas. Monté en la primera de Chasicó. Después dejé porque andaba en la esquila, trabajé en el municipio y ya no podía. Me golpeaba y me estropeaba la salud, pero de joven me gustaba. Yo montaba con grupa y de las clinas. Antes se montaba con encimera pelada pero yo le tenía miedo a los estribos. Andaba con los Silvera y los Vidal. De pibe me anotaba solo, pero de grande a veces me llamaban y yo no me había anotado. Me ponían mis amigos y me subía a montar obligado" relata Diego entre sonrisas.


Con respecto a tantos años asistiendo a la fiesta, el matrimonio Urueta dice entre risas "El año pasado le dijimos a Luis Tourn que ponga una placa en el árbol porque ya somos vitalicios. No deberíamos pagar más entrada".