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Informe Especial

Pigüé y Coronel Pringles tienen dos voces que se replican en el mundo deportivo

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Ricardo Ortiz y Andrés Agulla son periodistas de la cadena ESPN. Llevan mucho tiempo radicados en los Estados Unidos, pero vuelven casi todos los años. Simpleza: extrañan los asados, las risas y los aromas.

 “Desde que me vine no existe un día en que no me haya acordado de Pigüé. Además de la familia y los amigos, extraño el campo y sus aromas; el aire diferente y dar vueltas recordando momentos y lugares de mi infancia”, dijo Ricardo Ortiz, desde su casa, en una zona alta de bosques de Connecticut, en el noreste de los Estados Unidos.

   “La familia está primero, pero los amigos de la infancia son los de toda la vida. Allá están; estarán siempre. Extraño reunirme con ellos en Coronel Pringles, y salir a la calle para saludar a los vecinos mirándolos a los ojos. Son cosas simples; tienen que ver con los sentimientos”, agregó Andrés Agulla, desde Simsbury, también en Connecticut.

Desde lejos, que hoy no es tanto por la conectividad tecnológica, la voz de ambos sabe un poco a nostalgia. Es un formato bien argento que, en estos casos, parece replicarse.

   “Regreso todos los años. Mi mamá, mi hermano y mis sobrinos viven en Pigüé. También tengo una hermana que vive en Entre Ríos y otro hermano en Miami. Pero el contacto con Argentina es diario. Trabajo con muchos argentinos en el canal y eso ayuda”, afirmó Ortiz.

   “Trato de ir, al menos, una vez al año. Mi mujer es colombiana, nuestras hijas crecen y se suman compromisos que nos condicionan. Pero lo cotidiano es despertarme y leer los diarios de Argentina. O escuchar radios de Pringles; hoy es sencillo hacerlo. Hablo con mis padres todos los días. Estoy al tanto de lo que sucede”, aseguró Agulla.

 Ricardo Ortiz se fue —de Pigüé— a los Estados Unidos en 1985. Aprovechó una beca universitaria para fútbol tenis y se formó en ese ámbito. “Siempre quise estar relacionado con el deporte y la comunicación era una forma de hacerlo. También jugué en forma semiprofesional, ya que mi sueño era llegar a la Selección de los Estados Unidos (en realidad nació allí, pero a los 8 años se radicó en la cabecera saavedrense)”, recordó.

 Luego pasó por ESPN; PSN (Panamerican Sports Network, relató la final Boca-Real Madrid, en Japón, en 2000); TNT Tennis; HBO Boxeo y FOX México. También trabajó para los Knicks de Nueva York, desde el Garden (NBA), hasta que volvió a ESPN. Casi 10 años lleva en esta segunda etapa. Ricardo está casado con Jennifer.

   Agulla empezó a las 12 años, conduciendo el programa Nuestra Infancia en el Cable pringlense. Con más edad hizo radio y, cuando terminó los estudios en la ENET Nº 1, se marchó a Buenos Aires. Y ahí nomás, con 18, llegó la propuesta del reconocido programa Carburando, de la familia González Rouco.

   A sus 25, en 2000, llegó la propuesta de radicarse en los Estados Unidos para trabajar en PSN, en automovilismo. El acuerdo era por 5 años; a los dos PSN cerró. Pero no pasó mucho hasta llegar a ESPN para relatar la Indy Car. Desde hace 10 años, se dedica allí casi íntegramente al fútbol. Andrés está casado con Mónica y ambos tienen a Solé (13) y Azul (12).

  Hoy, después de muchos años y de no pocos viajes y experiencias por todo el mundo a través del deporte, desde Juegos Olímpicos hasta las más importantes ligas de Europa, Ortiz y Agulla son la voz oficial de ESPN para Centroamérica, México y Estados Unidos, tanto en inglés como en español.

   “¿Por que la Selección argentina de fútbol no gana nada desde 1993? Porque los jugadores se van jóvenes a Europa. Y son más de Europa que de Argentina. El cambio es grande. Y el futbolista hoy siente la presión que se vive en los medios. Es diferente jugar en Europa a primer nivel y luego hacerlo en Sudamérica o en Argentina; el cambio es muy brusco”, explicó Ortiz.

 “A nivel internacional el fútbol se ha profesionalizado, al punto que para ganar hay que hacer las cosas bien; que para hacer las cosas bien hay que trabajar con gente seria y que para trabajar con gente seria hay que saber elegir a alguien que maneje y sepa de fútbol y que desarrolle proyectos. No es algo que suceda en la Argentina”, agregó Agulla.

   —¿Cómo vivieron la despedida de Manu Ginóbili de la NBA?

   —RO: Fue increíble, pero no solo para los argentinos o los latinos, sino para los estadunidenses. Aquí es alguien muy respetado y muy querido.

Tiempo de finales de la NBA, a inicios de los noventa y el dominio de los Bulls de Chicago. Ortiz (der.), junto al relator Alvaro Martin. De fondo, Michael Jordan.

   “Un día pude charlar con el entrenador George Karl, quien estuvo en la NBA por muchos años pero también dirigió al Real Madrid. Me dijo: 'Es el jugador que todo técnico quiere tener: perfil bajo, nunca se queja, deja todo, es gran defensor, piensa en pasar la pelota antes de tirar, tira cuando está seguro, es muy buen compañero y leal y es zurdo. ¡Tiene todas las condiciones! Fue un elogio enorme; imagináte, él de Bahía y yo de Pigüé. Otro entrenador, P.J. Carlesimo, me dijo algo más o menos parecido”.

   —AA: Ver cómo la NBA se adueñó de Manu y lo celebró con tanto placer, me hizo feliz de ser argentino. Es el mejor embajador que podamos elegir.

   —¿Cómo se ve la Argentina desde los Estados Unidos?

   —RO: Se sabe lo básico, pero no se habla mucho. No se escribe casi nada y no es tema en los noticieros. En verdad, tiene que haber una catástrofe en algún lugar del mundo para que el americano le preste atención. Todo lo que pasa afuera de las fronteras no es noticia.

 —AA: Te digo cómo la veo yo, porque quienes viven acá no prestan atención sobre lo que pasa en la Argentina. Observo todo con tristeza. Me da pena que el día a día sea tan duro y que haya que estar pensando en los robos cotidianos, en que la economía es un tema de minuto a minuto y en que las cuestiones políticas distancie a la gente. Son temas donde los argentinos no logramos dar un paso adelante; no somos un país que esté mejor respecto de hace 20 años. Igual, no pierdo las esperanzas.

   —¿Cómo viven el proceso que atraviesa hoy el periodismo y las empresas periodísticas?

   —RO: Es, probablemente, el cambio más grande que he vivido. Todo será digital, corto, de un minuto veinte, o un minuto treinta, porque es el tiempo en que se presta atención a una noticia.

   “Hoy, con Youtube y las redes sociales, se puede hacer mucho más con mucho menos. Los cambios digitales en la tevé ya se ven. Además, se requieren comentarios con ruido, polémica y controversia antes que noticias y análisis. Eso es lo que la gente quiere escuchar".

   —AA: Me preocupa que se pierdan tantos puestos de trabajo y que los buenos periodistas sean reemplazados por imágenes virales. Entiendo los cambios que están sucediendo, porque responden a lo que la gente quiere ver, pero se pierden lugares de debate, de análisis y de investigación y se reemplazan por contenidos superficiales.

   “Entiendo que son problemas que desnuda nuestra sociedad, más allá del periodismo. Los medios le dan a la sociedad lo que la sociedad le pide y eso es rating y análisis de consumo. Incluso, hoy cuesta tener acceso a preguntar, porque las instituciones se cierran y controlan los mensajes que quieren dar”.

   —¿Cuándo volverá un argentino a sentarse en una butaca de Fórmula Uno? ¿Es más probable en la Indy Car?

   —AA: Es casi imposible tener un argentino en F-1 si no hay programa con apoyo detrás. Hoy, la F-1 se mueve por intereses del mercado. En Indy Car es más probable, sencillamente porque es más barato. Allí, ahora hay un dueño de equipo argentino, Ricardo Juncos, que podría abrir una puerta. Pero no se llega solo por talento; importa el dinero.

   —¿Piensan regresar para radicarse en el país?

   —RO: No en forma permanente. Mi vida está acá. Mi esposa y mis amistades universitarias también. Pero todos los años necesito ir, al menos, un mes a Pigüé.

   —AA: Hoy no pienso en regresar a la Argentina. Pero tampoco puedo decir que no volveré algún día. En la vida, con tantos cambios de rutas, uno planifica y a veces todo se da en forma diferente. Sí tengo en claro que, en este momento de desarrollo profesional, este es el mejor lugar para mi familia. Lo que sí me gustaría es pasar más tiempo cuando voy a la Argentina.

(*) Guillermo D. Rueda  (LA NUEVA)