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El sábado comenzó con la impresionante actuación de Los Jilgueros. Por tercer año consecutivo el grupo tresarroyense de las familia Carrera, la volvió a romper y la laguna los ovacionó de pie pidiéndoles varios bis.
Posteriormente, el Dúo Deno mantuvo a la noche en un carcajada constante. Y a la medianoche, el Huracán de Arequito soplo en Las Encadenadas.
Soledad, interpretó temas nuevos y varios clásicos. La acompañó su hermana Natalia, y se mostró afable, dialogando mucho con el público. Hizo cantar a sus músicos haciendo varios chistes, una mujer del público subió a chamamecear y durante una hora y media no bajó nunca la intensidad de su potente voz.
Finalizó con un popurrí de clásicos donde no faltó A Don Ata revoleando el poncho. Un show de excelente nivel como siempre brinda la «madrina de la fiesta».
«Venimos de 10 recitales en 11 días» dijo Soledad, explicando que dejó a su beba en su casa materna, porque se complicaba que la nena aguantara el trajín. «Estuvimos en Catamarca, Formosa, Corrientes, Baradero, ahora nos vamos a Mendoza... Llegando a Baradero, me dice mamá vamo a cassa.. Entonces fuimos unas horas a casa y es la primera vez que durante dos shows la dejó», explicó.
Cuando Reflejos le consultó si recordaba la fiesta en la que actuó en 2006 y fue nombrada «madrina», Soledad dijo que, «me acordaba del predio, pero no me acordaba de la hora de viaje por la tierra. Pero no lo digo de queja... Realmente este festival tiene una magia. Que esto ocurra en esta época es muy difícil. Yo vivo en un pueblo de 7 mil habitantes y siempre tratamos de hacer algo que la gente concurra. Lo que sucede acá es maravilloso. Me acordaba que era la madrina, del predio que era gigante, que la gente venía con sus carpas. Es lindo volver porque para mi es un desafío la vuelta, siempre»







