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20 de Mayo de 2026

“Hice lo que cualquiera debería hacer”: habló el mecánico pigüense que ayudó a una familia en viaje

“Hice lo que cualquiera debería hacer”: habló el mecánico pigüense que ayudó a una familia en viaje

Luego de que se viralizara en redes sociales la historia de una familia asistida en Pigüé mientras viajaba hacia el sur del país, Daniel Ritter, el mecánico local que intervino junto al playero Luciano Olivera, contó cómo vivió la situación y aseguró que nunca imaginó la repercusión que tendría el gesto solidario.

La historia se conoció a partir de una publicación realizada por Bárbara Peralta, quien relató que llegó a una estación de servicio Shell de Pigüé con su vehículo en malas condiciones, atravesando además un delicado momento familiar y con recursos económicos muy limitados para continuar el viaje hacia Viedma.

En ese contexto, Ritter y Olivera decidieron ayudarla sin cobrarle la reparación necesaria para que pudiera seguir camino. El relato rápidamente se compartió miles de veces y generó una gran cantidad de mensajes destacando la actitud solidaria de ambos trabajadores.

Tras la difusión de la historia, Daniel explicó que para él no hubo nada extraordinario. “No soy un héroe, hice lo que deberíamos hacer todos”, expresó.

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El mecánico contó que, mientras revisaba el auto, entendió que la situación de la mujer iba mucho más allá de un desperfecto mecánico y que atravesaba un fuerte momento de angustia. Según señaló, muchas veces su trabajo también implica escuchar y acompañar a las personas que llegan con problemas personales y emocionales.

Durante esa charla, Daniel le transmitió un consejo muy ligado a su propia experiencia de vida. Tiempo atrás debió atravesar una compleja situación de salud que incluyó cuatro bypass en la Fundación Favaloro, algo que —según explicó— le cambió la manera de ver las cosas.

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En la carta publicada por Bárbara, una de las frases que más repercusión tuvo fue justamente la reflexión que él le compartió aquel día: “Hay que reírse mucho, porque el resto se arregla y la vida es una sola”.

La mujer contó posteriormente que esas palabras cobraron aún más sentido cuando llegó a destino y se encontró con un familiar atravesando una enfermedad delicada.

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Finalmente, la familia pudo continuar viaje sin inconvenientes y, según relató Ritter, días después le avisaron que habían llegado en perfectas condiciones a Bariloche.

Lejos de buscar reconocimiento, el mecánico insistió en que simplemente actuó como consideró correcto frente a alguien que necesitaba ayuda. Una historia sencilla que terminó generando una enorme repercusión por el valor humano del gesto.