Un gesto solidario en Pigüé se volvió viral
Bárbara Peralta atraviesa un delicado momento familiar y, en las últimas horas, decidió compartir en redes sociales una experiencia vivida en Pigüé que rápidamente se volvió viral en el sur y en distintos puntos de la región. Su publicación buscó destacar un enorme gesto humano que fue mucho más allá de una simple ayuda mecánica.
Días atrás, Bárbara viajaba desde Buenos Aires rumbo a Viedma por un tema familiar cuando sufrió un desperfecto mecánico en su automóvil. La situación la obligó a detenerse en la estación de servicio Shell de Pigüé, en medio de un momento de gran angustia.
Según relató, contaba únicamente con el dinero justo para cargar combustible y poder llegar a destino, por lo que afrontar una reparación mecánica le resultaba imposible. Además de la preocupación por el problema del vehículo, estaba lejos de su casa y viajaba acompañada por una menor de aproximadamente 16 años.
En ese contexto apareció la ayuda de Luciano Olivera, playero de la estación de servicio, quien advirtió la situación que atravesaba Bárbara y se acercó para ofrecerle ayuda y contención. A pesar de que ella inicialmente se negaba por no contar con dinero para el arreglo, Luciano insistió en colaborar y rápidamente se comunicó con el mecánico Daniel Ritter.
Tras conocer lo sucedido, Daniel no dudó en acercarse al lugar para asistirla. Allí revisó el vehículo, encontró el inconveniente y realizó las tareas necesarias para que Bárbara pudiera continuar viaje con tranquilidad.
Pero más allá de la solución mecánica, Bárbara destacó especialmente el acompañamiento humano que recibió en un momento de desesperación. La contención, la comprensión y la predisposición tanto de Luciano como de Daniel fueron, según expresó, fundamentales para recuperar la calma y seguir adelante.
En su publicación, Bárbara relató:
“Viajaba hacia Viedma con los miedos a flor de piel, la plata justa para el gas y el auto roto. Desesperada, se cruzó con el playero de la estación y con Daniel, el mecánico del lugar”.
Además, expresó un profundo agradecimiento hacia ambos:
“No los conozco, pero quería agradecerles de corazón por haberme ayudado a llegar hasta Viedma... Ustedes no sabían que llevaba la plata contada para cada tanque, no tenía más. Lloraba de no entender por qué tanto a mí... Estaba muy lejos de casa, y sin conocerme, no saben cuántos miedos calmaron”, relató Bárbara.
Durante la reparación, Daniel también compartió con ella una reflexión que la marcó profundamente. Según contó, el mecánico, quien le comentó que tiene “un corazón nuevo con 4 bypass”, le aconsejó que, más allá de cualquier problema, nunca dejara de reírse porque “el resto todo se arregla y la vida es una sola”.
Ya en Viedma, Bárbara comprendió el verdadero significado de aquel encuentro:
“Llegué a Viedma y el auto pasó a ser secundario cuando vi a la persona que más amo en una silla de ruedas y la enfermedad consumiéndola... Ahí entendí todo. El auto se tenía que romper y vos tenías que llegar a explicarme, sin conocerme, lo que me había olvidado. Esta vez elegí no llorar, sino hacerla reír... ¡Gracias inmensamente DANIEL, MECÁNICO DE LA SHELL, Y AL PLAYERO QUE NO PREGUNTÉ TU NOMBRE!”.



